30 de mayo de 2024

Gotham City Research vuelve a atacar y esta vez lo hace con la segunda parte de un informe en el que cuestiona la relación de Grifols con empresas vinculadas a la compañía, como Scranton, BPC Plasma y Haema. La firma de inversión y análisis bajista neoyorquina ha publicado esta mañana a través de su cuenta X la segunda parte del informe ‘Cómo un anticipo se convierte en préstamo’, y lo hace como adelante a partir de la presentación de resultados trimestrales que Grifols anunciará tras el cierre del mercado esta tarde. Esto provocó que las acciones de Grifols volvieran a caer más de un 4%.

En el informe publicado este martes, los analistas de Gotham se centran en BPC Plasma, que es una de las dos empresas adquiridas por Grifols en 2018 y vendidas a Scranton, empresa vinculada que es accionista de la firma catalana y que cuenta con directivos de la familia Grifols. y familia. Y Gotham repite la misma trama, también acusaciones, hecha sobre Haema en el primer informe del 6 de marzo: «creemos que durante años BPC ha prestado fondos que recibió de un tercero (probablemente Grifols) a Scranton», que es la empresa vinculado a la familia Grifols.

Pero hay una diferencia, que por cierto no es nueva, porque ya figuraba como tal en la documentación divulgada por Grifols en su informe anual y es que, a diferencia de Haema, BPC «un dividendo a Scranton» afirmaba que «en lugar de lo que se pagaba en efectivo se deducía de los préstamos» contra el dinero de capacidad. Esto les hace pensar que Scranton «nunca tuvo intención de pagar o reembolsar esta deuda», según Gotham, valorada en 266 millones de euros.

Más allá de modus operandiLo que aparece en la denuncia de Gotham City es un «fallo en la gestión de la empresa» y las acusaciones contra la familia Grifols de verse beneficiadas por sus empresas vinculadas en perjuicio del accionista de Grifols. Se les vuelve a acusar de algún tipo de expolio de los beneficios de Grifols a favor de estas empresas dependientes de Scranton y con claros vínculos con la familia Grifols.

Todas estas acusaciones llegan pocos días después de que la filial, en aras de la transparencia y de un mejor gobierno corporativo que viene aplicando desde hace meses, publicara el pasado viernes las relaciones con sus empresas vinculadas, entre las que se incluye, entre otras cosas, el préstamo «sin efectivo». flow» por 266 millones de euros que menciona Gotham en su informe entre BPC Plasma y Scranton.

La compañía también hace referencia a la contratación de un seguro de anualidades por parte del presidente de honor Víctor Grifols en diciembre de 2023 por importe de 5,6 millones de euros. Se trata de una cantidad adelantada por Grifols y devuelta por el empresario en enero del mismo año.

También se menciona la entrada de pagarés por un importe conjunto de 11,1 millones de euros por parte de Víctor Grifols, a través de una sociedad, Padol, junto con Raimon Grifols y Albert Grifols.

Asimismo, se habla de pagar 7,1 millones de euros por derechos de uso de activos de Centurin Real Estate (propiedad de Scranton) y Grifols; y el pago de 300.000 euros a Scranton van Grifols por el patrocinio del Club Joventut de Badalona del que la compañía es accionista mayoritaria. Asimismo, la información incluye préstamos firmados en 2018 entre Scranton y Grifols por importe de 22,8 millones de euros; y los intereses de 22,3 millones de euros que cobra Grifols por un contrato de cash pool firmado con BPC y Haema.

En una insólita carta publicada el 10 de mayo, el presidente Thomas Glazmann quiso recordar a sus accionistas que desde 2022 la compañía está poniendo en marcha un nuevo plan de separación de poderes en la compañía, que supuso la salida de Víctor Grifols y Raimon Grifols de la compañía. dirección este mismo año. Sus planes, afirma Glazmann en la carta, se vieron «eclipsados ​​por el ataque del fondo oportunista Gotham City» en enero de este año. El presidente defiende la rápida respuesta que dio Grifols tanto a los reguladores como al mercado y que «se tomaron medidas firmes y decididas en su defensa». «No teníamos ni tenemos nada que ocultar», dijo Glazmann en unas reflexiones compartidas la semana pasada.

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