30 de mayo de 2024

Cmo prevenir el suicidio en las universidades espaolas: «Debemoscubrirnos las espaldas entre todos»

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Mayo es poca de exmenes, estrs e ilusiones por un verano que comienza a asomarse en los campus. Y este ao especialmente, de fuerte compromiso social e indignacin por una guerra que ha dejado en Gaza ya cerca de 35.000 muertos.

La Universidad puede ser un epicentro de revuelta social y poltica y lo es, para todos los jvenes, de revuelta individual. Es una poca de transicin a la vida adulta, de cambios fsicos y psicolgicos en los que se transita hacia una mayor autonoma, muchas veces a cientos de kilmetros de la familia y con el reto de conquistar un futuro profesional en medio una gran incertidumbre y ms responsabilidades y de seguir construyendo la propia identidad y forjando vnculos para una vida lo ms plena posible. La mayora de los estudiantes se desenvuelve bien pero muchos, apenas superada la adolescencia, cruzan las puertas de las facultades con ms ansiedad, depresin y soledad que antes.

Expertos que trabajan en primera lnea frente al sufrimiento de los jvenes advierten en ellos desde hace tiempo un creciente malestar emocional, ms autolesiones e ideacin suicida. El suicidio, una muerte que es prevenible y que responde a mltiples factores, es la primera causa de muerte entre los 15 y 24 aos. En 2022, 206 chicos y chicas de esa edad se quitaron la vida.

El mbito universitario, que acoge en Espaa a unos 1.679.518 estudiantes es un lugar privilegiado para brindar una red de proteccin desde una perspectiva comunitaria a un colectivo especialmente vulnerable. Es este un rango de edad en el que debuta la mayora de trastornos mentales, existe un mayor riesgo de consumo excesivo de alcohol y/o cannabis, factores que aumentan la conducta suicida y hay un mayor riesgo de imitacin cuando se produce una muerte en estas dolorosas circunstancias.

Las dificultades econmicas, la soledad, la incertidumbre, las presiones sociales y acadmicas son algunas de las circunstancias que cargan a menudo de sufrimiento la mochila de los alumnos de educacin superior y algunos de ellos ya tienen en su recorrido vital piedras que le hacen el camino an an ms complicado como aquellos que padecen un trastorno mental, que han sufrido violencia, que pertenecen a minoras como el colectivo LGBTQ+, solicitantes de asilo y refugiados o de carcter tnico y estudiantes de entornos socioeconmicos desfavorecidos. Hablamos con expertos y estudiantes para conocer las medidas necesarias para una proteccin eficaz.

Estudiantes universitarios en Madrid.

Estudiantes universitarios en Madrid.Javier Barbancho

En los campus se habla actualmente con ms normalidad de los problemas de salud mental y se promueve el autocuidado pero el suicidio an soporta el peso del estigma. Profesores y alumnos comienzan a recibir charlas de sensibilizacin y pautas para saber actuar ante una situacin de sufrimiento extremo, pero an no es una prctica generalizada. Tres de las 84 universidades (50 pblicas y 34 privadas) han elaborado ya planes especficos de prevencin de suicidio (Mlaga, Granada y Murcia), la madrilea Complutense lo presentar a finales de este mes y la del Pas Vasco est dando los primeros pasos para desarrollarlo, pero la mayora afronta estos casos con «recomendaciones» pero sin «directrices» formales. Las deficiencias se hacen especialmente dolorosas cuando se produce un suicidio y no hay orientaciones claras ante una situacin de gran impacto emocional y en la que hay que actuar con prontitud para evitar nuevas muertes por un efecto imitacin.

Ms ansiedad y depresin

Una estrategia eficaz «tiene que incluir las tres vertientes: prevencin, intervencin y postvencin», subraya Alejandro de La Torre, profesor y miembro del Grupo de Investigacin en Epidemiologa Psiquitrica y Salud Mental de la Universidad Complutense de Madrid.

La primera, prevenir, pasa por avanzar en la concienciacin y en la deteccin del sufrimiento. Las Universidades espaolas realizan cada vez con mayor frecuencia campaas de promocin de la salud mental, con talleres sobre la gestin de las emociones, la autoestima y el autocuidado, cuyas plazas suelen agotarse en muy poco tiempo.

Impulsadas con frecuencia por profesores preocupados o asociaciones estudiantiles, realizan cada cierto tiempo encuestas para saber cmo se sienten los alumnos pero no hay un protocolo general para detectar ese malestar ni se realiza un cribado masivo. Algunas instituciones, como la de Valencia, ha incorporado charlas tras la evaluacin para ayudar a expresar las emociones e informar de los recursos.

Uno de los estudios ms amplios que se han realizado en los ltimos aos sobre la salud mental de los alumnos la elaboraron los ministerios de Universidades y Sanidad en 2022. Los resultaron mostraron que la mitad sufre ansiedad o sintomatologa depresiva y uno de cada cinco sufre ideacin suicida. Detrs de ese profundo malestar existen mltiples causas: problemas familiares, dificultades econmicas, sentimientos de aislamiento, presiones sociales, ansiedad y estrs acadmico. Todo ello repercute en el rendimiento y aumenta la posibilidad de abandono de los estudios y merma las oportunidades de futuro.

«Hay que preguntarles si tienen ideacin suicida»

Andone Sistiaga, directora del Servicio de Atenci

Andone Sistiaga, directora del Servicio de Atencin Psicolgica de la Universidad del Pas Vasco.JORGE NAVARRO

La Ley Orgnica del Sistema Universitario (LOSU), en vigor desde hace un ao, introdujo la obligacin de tener servicios gratuitos de orientacin psicopedaggica y de prevencin y fomento del bienestar emocional. Esas unidades de apoyo existen pero son desconocidas para una gran parte de los alumnos (el 70%) y apenas un 5% recurre a ellas. A la hora de cuidar de la salud mental de los universitarios se da una paradoja. Hay una mayor concienciacin sobre la salud mental, se habla con mayor facilidad de ello, ha aumentado la necesidad y peticin de ayuda, pero solo una minora la recibe.

«Hay un problema en cuanto a la promocin de los propios servicios. En muchos casos se suelen desconocer», asegura Lander Bosque, estudiante de 23 aos de Medicina en el Pas Vasco y director de comunicacin de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Pblicas (CREUP). A su juicio, es clave reforzar su difusin y dotarlos de recursos humanos y econmicos «suficientes» como para abarcar al 50% del estudiantado». Actualmente «ese volumen es imposible de absorber», advierte la CREUP bajando a la realidad las medidas sobre el papel: en algunos centros de enseanza superior puede haber «tres personas trabajando para 50.000 estudiantes». Esta organizacin reclama, asimismo, ms iniciativas sobre salud mental para una poblacin estudiantil cada vez «ms concienciada, ms abierta y dispuesta a pedir esa ayuda» y crear planes de conciliacin.

PREVENCIN DEL SUICIDIO

En los ltimos aos, las solicitudes de apoyo psicolgico han aumentado y se ve reflejado de forma muy clara en las memorias de algunos servicio de atencin. En el curso 2016/17, por ejemplo, quedaron registradas en la Universidad del Pas Vasco 189 consultas mientras que el ao pasado rozaron las 300. «Hace algunos aos costaba ms ir al psiclogo, pero ya se ha normalizado la solicitud de atencin. Una persona actualmente no va solo al psiclogo cuando realmente est mal sino para estar mejor, van buscando el bienestar», asegura Andone Sistiaga, que dirige desde el pasado mes de septiembre el gabinete en esa universidad, que tambin ofrece de forma gratuita para el alumnado programas de prevencin como el de gestin activa del estrs, que lo ofrece ‘on line’, mindfulness para la gestin del estrs o de inteligencia emocional.

Docencia e investigacin

Vicent Balanz
Vicent Balanz.

«Los alumnos venan a mi despacho para compartir su sufrimiento no para resolver dudas tericas»

«Los alumnos venan a mi despacho para compartir su sufrimiento no para resolver dudas tericas»

Cuenta con un equipo de tres psiclogas, una en cada campus de Vizcaya, Guipzcoa y lava, que ofrecen apoyo al alumno que lo necesite. Para obtenerlo solo tienen que escribir un correo electrnico y en un plazo de 48 horas mximo obtendrn una primera cita de evaluacin y luego, habitualmente en diez-15 das, comienza la primera de las ocho/10 sesiones para la orientacin e intervencin. Si el tiempo de espera va a superar el mes por un «pico» de demanda, la Universidad recurre a un servicio externo para que tenga esa atencin lo antes posible. Han crecido las solicitudes pero Sistiaga reconoce que an es necesario llegar a ms alumnos porque: «Hay muchos que an no consultan».

Todas las personas que solicitan la atencin psicolgica la obtienen y la nica razn por lo que a priori no se les aconsejara es si ya estn recibiendo ese tipo de apoyo fuera de la Universidad, en alguna consulta privada o pblica, porque podra «interferir», explica Sistiaga. Detectar la ideacin suicida es prioritario para este departamento. Cada alumno que acude a este servicio rellena un cuestionario en el que se formulan preguntas referentes a pensamientos de muerte para saber el nivel de riesgo: «Lo tenemos muy presente, es algo de lo que hay que preguntarles». En el caso de estudiantes que estn atravesando situaciones de riesgo se deriva a Osakidetza-Servicio Vasco de Salud para que reciba una atencin ms especializada.

«El problema que ha tenido la universidad y en general la sociedad es que se ha considerado exclusivamente el tema de la conducta suicida como un tema de salud mental»

Alejandro de La Torre, investigador de Epidemiologa Psiquitrica y Salud Mental de la Universidad Complutense de Madrid.

La Universidad de Mlaga, la primera en formalizar medidas de prevencin en un plan especfico y an en proceso de implantacin, tambin incluye formar a estos servicios para atender de una manera «ms rpida y especializada» a alumnos que piensen en quitarse la vida y que dependiendo del nivel de riesgo sern derivados de manera «directa y preferente» al Servicio Andaluz de Salud, del que forma parte la Unidad Cicern del Hospital Universitario Costa del Sol, pionera en Andaluca en prevencin e intervencin en conducta suicida.

«Tienen que saber que no estn solos»

Los estudiantes hablan actualmente ms de sus problemas y buscan ayuda con ms facilidad. Aunque an hay realidades, como la del suicidio, que aun soportan el peso del estigma. El silencio y el desconocimiento frente a una realidad difcil de encajar siguen estando presente pero s se van incrementando los esfuerzos para acabar con el tab, aumentar la sensibilizacin y formacin en las aulas y con ella la posibilidad de buscar y encontrar ayuda.

Cerezos en flor en la Universidad Aut

Cerezos en flor en la Universidad Autnoma de Madrid.

«El problema que ha tenido la universidad tradicionalmente y en general la sociedad entera, es que se ha considerado exclusivamente el tema de la conducta suicida como un tema de salud mental. Por tanto, al tener servicio de atencin psicolgica, mdicos…las universidades creen que lo tienen cubierto, pero el suicidio no es un tema exclusivo de salud mental, sino un tema de salud pblica», explica Alejandro de la Torre bajo la confianza de que comienza a haber «ms conciencia» de trabajar en esta direccin multidisciplinar.

Puede ser que ese joven estudiante que piensa en la muerte sufre «no por un trastorno de salud mental ni porque se sienta mal consigo mismo, sino porque se siente solo y tiene dificultades para encontrar entornos seguros donde crear relaciones sociales, donde forjar vnculos fuertes que la sostengan. Y los estudiantes cuando tienen un problema de este tipo no saben dnde acudir aparte del servicios de atencin psiclogico», explica La Torre subrayando la responsabilidad de la universidad a la hora de difundir «bien» todos los recursos y de realizar «campaas publicitarias» que les haga saber que «no estn solos». «Si te encuentras en una situacin complicada para acudir a estos servicios y, por otro lado, no los conoces, el pronstico es malo», advierte.

Referirse a la comunidad universitaria en el mbito de la prevencin del suicidio cobra un valor ms profundo porque tejer una red, un espacio seguro, es un paso vital para detectar y mitigar el sufrimiento. El apoyo social, los vnculos fuertes, son factores de proteccin clave frente al suicidio mientras que la soledad, el rechazo, la violencia pueden potenciar la desconexin y carga que incrementan el riesgo de muerte.

Los campus tienen la oportunidad de inclinar la balanza hacia uno u otro lado reduciendo los riesgos y potenciando sus recursos para que los jvenes tengan una mayor sensacin de pertenencia, creando espacios de encuentro, actividades de grupo reducidos, de ocio y deporte, por ejemplo, que ayuden a establecer una relacin ms cercana y de confianza y una cultura de compaerismo y de cuidado mutuo.

«La soledad es uno de los mayores factores de riesgo en psicopatologa y el apoyo social uno de los mayores factores de proteccin»

Andone Sistiana, directora del servicio de atencin psicolgica de la Universidad del Pas Vasco

Las situaciones que generan mayor malestar emocional a los estudiantes son los problemas familiares o sociales, como las dificultades para relacionarse con otros compaeros, explica Sistiaga. Esto suele desencadenar una gran ansiedad. Es frecuente que acudan a esta consulta alumnos de «movilidad», jvenes que han venido con el programa Erasmus a Espaa o extranjeros que se sienten aislados.

«La soledad es uno de los mayores factores de riesgo en psicopatologa y el apoyo social uno de los mayores factores de proteccin», subraya. Desde este servicio de la UPV/EHU se ofrece adems del apoyo psicolgico si lo requiere informacin de otros recursos con los que cuenta la Universidad para hacer frente a factores sociales desestabilizantes como pueden ser la violencia de pareja, la soledad no deseada o las dificultades econmicas. En esta cadena de proteccin forjada en la Universidad del Pas Vasco hay un eslabn clave que es la ‘red de escucha’. Alumnos y profesores se forman para ser ‘referentes‘ (uno por cada campus) y ‘colaboradores‘. Su tarea es conocer todos los servicios para difundirlos entre el alumnado.

‘Vigilantes de vida’ en los campus

Cuando una persona piensa en quitarse la vida, est desesperanzada, se siente una carga y desconectada de los dems, no es sencillo dar el paso de pedir ayuda. De ah la enorme importancia de que sean quienes la rodean las que sepan detectar ese sufrimiento, acercarse y preguntarle.

En las aulas, jardines, comedores o bibliotecas universitarias espaolas comienza ya a extenderse una figura clave, los ‘gatekeepers‘, estudiantes y personal docente que se convierten en ‘vigilantes de vida’ de los campus al ser capaces de detectar el dolor ajeno y acercarse a l sin temor.

La Universidad del Pas Vasco ofrece formacin desde hace dos aos al personal docente con un curso de 12 horas para que cuando vea a un alumno sumido en la angustia sepa cmo escucharle, qu decir y cmo dirigirle hacia la ayuda profesional que necesita, en la propia institucin o en el sistema pblico de salud si son casos de mayor riesgo. «No tiene como objetivo que el profesorado intervenga pero s que pierda el miedo a preguntar e identificar a personas en riesgo y saber cmo tendra que actuar. Lo agradece mucho, les da seguridad porque son temas ante los que se encuentran. Tratan con jvenes en una etapa de vulnerabilidad por los cambios, de incertidumbre, presin por los estudios…»

Todos debemos estar mnimamente formados como para identificar situaciones de malestar o de riesgo

Lander Bosque, estudiante de Medicina

La de Mlaga tambin ha capacitado por primera vez en este curso a 15 de ellos, profesores, alumnos y personal de administracin y servicios, para esta labor. El resto de docentes no ha recibido cursos especficos pero s ciertas pautas y se muestran muy «receptivos». Agradecen el apoyo para encarar situaciones con ms seguridad situaciones de crisis en las que se han visto «desbordados» y que son difciles de olvidar, como escuchar a un alumno decir que no quiere seguir viviendo.

En los centros de Primaria y Secundaria son los profesores los que tienen un papel crucial a la hora de detectar las situaciones de riesgo pero en las universidades, con poblacin adulta, clases masificadas y menor cercana, esa labor se dificulta. «Los docentes no llegan a establecer vnculos emocionales con sus 100 y pico estudiantes. Que ellos acten como detectores de estos casos, a pesar de tener formacin para ello, es complicado», asegura Lander Bosque, que llama a la implicacin y sensibilizacin de toda la comunidad universitaria.

Universidades sin «directrices» frente al suicidio

«Hasta hace poco las Universidades estaban un poco ajenas a todo esto», subraya De La Torre, y solo han recibido «recomendaciones informales» pero no «directrices» sobre prevencin de suicidio, lo que ha hecho que se produjesen «lagunas muy grandes» y «deficiencias» que haba comenzar «a cubrir de alguna forma». La Universidad de Mlaga se convirti en 2022 en una de las primeras en hacerlo formalmente con un plan especfico que est an en pleno proceso de implantacin y que naci a propuesta de los estudiantes al percibir que el profesorado no saba cmo actuar en caso de crisis. Han seguido su estela Granada y Murcia y otras van a desarrollar el plan de actuacin, como la Universidad Complutense, en Madrid, o la Universidad del Pas Vasco.

Cmo intervienen otros pases

El documento consta de seis lneas estratgicas, entre ellas destacan la informacin y sensibilizacin sobre la conducta suicida con talleres y jornadas; formacin acadmica e investigacin en la conducta suicida; capacitacin de figuras clave para la actuacin ante riesgo de conducta suicida (gatekeepers) y atencin psicolgica especializada a personas vulnerables.

Actualmente, las circunstancias que los campus no estn preparados para afrontar con un marco de actuacin planificado son las ms duras y desestabilizantes, cuando se produce una muerte por suicidio. Al fuerte impacto emocional se suma el desconcierto por la falta de un protocolo claro, como lamentaron hace unos meses numerosos estudiantes en las redes sociales tras el fallecimiento de una compaera. Actuar ante esta situaciones de forma adecuada es crucial tratndose de un entorno de adultos jvenes para evitar un posible efecto imitacin.

«Estamos todava muy atrs en estrategias de posvencin. Todava queda mucho por hacer», advierte La Torre. «Cuando ocurre no se suele comunicar al alumnado ni se les rene», reconoce Moreno, que confa en un futuro en poder extender el plan con pautas para atender de forma adecuada a los compaeros y profesores de una persona que ha fallecido.

POSVENCIN

Del suicidio sigue dando «miedo hablar» por la percepcin errnea que an existe de que «pueda actuar como desencadenante» y ese estigma se refleja an en el currculum acadmico en Espaa. Lander estudia Medicina y no ha recibido formacin especializada en el Grado pese a que en su profesin podra tener que atender a pacientes con ese extremo sufrimiento.

El abordaje para reducir las muertes por suicidio, coinciden los expertos, ha de ser integral y multidisciplinar, no limitado solo al mbito sanitario, pero an hoy ni siquiera los profesionales de la salud que finalizan sus carreras tienen en muchos casos «las habilidades para manejar esta problemtica», advierte De La Torre. Esa es otra de las asignaturas pendientes, la formacin especializada no ya solo de futuros mdicos o psiclogos sino de estudiante de Trabajo Social, Periodismo o Ciencias de la Educacin que tambin tienen un papel determinante en la prevencin.

Moreno, convencida de la necesidad de este paso, ya ha propuesto a los docentes que incluyan este contenido pero, de momento, es solo una estrategia sobre el papel. «Vamos poco a poco», asegura. Y mientras se recorre este camino, Lander Bosque pide un esfuerzo colectivo en el da a da para el cuidado mutuo: «Todos debemos estar mnimamente formados como para identificar situaciones de malestar o de riesgo. Los propios compaeros, los profesores, personal de administraciones… cubrirnos las espaldas todos un poco entre todos».

Este reportaje forma parte del proyecto ‘Once vidas’ impulsado por para la prevencin del suicidio y del que forman parte Santiago Saiz, Rebeca Yanke, Rafael lvarez y Yaiza Perera.

* El pasado da 7 este equipo recibi una carta de una madre en la que nos agradeca la labor en prevencin de suicidio y comparta con nosotros su dolor por la prdida de su hijo. Al no tener remitente ni direccin donde poder localizarla, le trasladamos desde estas lneas nuestro su profundo agradecimiento.

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