30 de mayo de 2024

Actualizado

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha publicado una carta a los ciudadanos a través de la red X, en la que afirma que necesita un tiempo de reflexión para sopesar si vale la pena continuar. De esta forma, el jefe del Ejecutivo deja fuera la posibilidad de presentar su dimisión. Ese sería el escenario y no la convocatoria de elecciones generales. Pedro Sánchez, de acuerdo con la Constitución, no puede convocar las urnas hasta finales de mayo, cuando ha cumplido el plazo de un año desde la última disolución de las Cortes, algo que ocurrió justo después de las elecciones municipales y autonómicas del día 28. metro.

De esta forma, si se confirma la dimisión del presidente del Gobierno, de conformidad con el artículo 101 de la Carta Magna, Su gestión cesaría con él, pero permanecería en el cargo hasta que las Cortes nombraron un nuevo presidente.

El citado artículo señala en su apartado primero que «el Gobierno hará huelga después de la celebración de elecciones generales, en los casos de pérdida de confianza parlamentaria previstos en la Constitución o como consecuencia de la dimisión o muerte de su presidente. Y así continúa en su segunda sección: «El gobierno destituido seguirá en el cargo hasta la toma de posesión de un nuevo Gobierno.» En este caso, la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, encabezaría el gabinete.

Dado que No se pueden convocar elecciones en este momento.el procedimiento correspondiente se regirá por la fórmula establecida en el artículo 99, según la cual, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y por el Presidente del Congreso, propondría un candidato a la presidencia del Gobierno.

Presentará su programa ante el Congreso y solicitará la confianza de la Cámara. Si el Congreso lo concede por mayoría absoluta, el rey lo nombrará presidente. De no lograr esta mayoría, sería objeto de una segunda votación 48 horas después y en ella bastaría con lograr la mayoría simple.

En caso de que no consiga ser investido, el Rey tramitará sucesivas propuestas de candidatos, pero si en un plazo de dos meses desde la primera votación fallida de investidura nadie se ha ganado la confianza de la Cámara, entonces sí, Felipe VI disolvería las Cámaras y convocaría nuevas elecciones con la aprobación del Presidente del Congreso. Con este procedimiento, una dimisión ahora del presidente del Gobierno podría dar lugar a una convocatoria de elecciones generales a mediados de verano.

En la democracia española sólo existe un precedente de dimisión de un presidente del gobierno. Fue la de Adolfo Suárez el 29 de enero de 1981. Su salida dio paso a la presidencia de Leopoldo Calvo Sotelo. Fue un hecho que pasó a la historia porque estuvo acompañado del intento de golpe de Estado del 23 de febrero. La dimisión de Suárez muchos de cuyos motivos permanecen en las sombras, y el intento de golpe de Estado que se produjo menos de un mes después, coincidiendo con el debate inversor de Calvo Sotelo, es considerado por muchos historiadores como el fin de la Transición. El gobierno de Calvo Sotelo, sucesor de Suárez, cesó el 28 de octubre de 1982 con motivo de la celebración de elecciones generales.

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