12 de abril de 2024

Actualizado

El Comité de Competición se enfrenta a partir de hoy a una de las decisiones más controvertidas de los últimos tiempos: imponer una sanción a una presunta víctima de una agresión racista, el portero. Jeque Kane Sarrevaluando únicamente su reacción en el acta del árbitro Francisco García Riesco en el partido entre Sestao River y Rayo Majadahonda.

El colegiado reflejó en el acta que los insultos proferidos por el portero, que los llamó «maldito mono» y «maldito negro de mierda», según su testimonio, no pudieron ser escuchados por el equipo arbitral. En cambio, escribió que saltó la valla para agarrar a un espectador y luego se acercó al propio árbitro con la intención de atacarlo, por lo que le mostró la tarjeta roja. El futbolista lo desmintió en una entrevista en este periódico y volvió a insistir en ello ayer, en rueda de prensa. «Sólo quería hablar con él, pedirle explicaciones por la expulsión», afirmó.

El Rayo Majadahonda basó en ello buena parte de las alegaciones que realizó al Comité de Competición, indicando que la valoración del árbitro es totalmente subjetiva y que de las imágenes no se puede deducir que intentará agredirle.

Artículos 99 y 105

Según la normativa, Sarr puede ser objeto de acumulación de sanciones, tal y como reflejan ambas situaciones en el acta. “Insultar, ofender o dirigirse al árbitro principal, asistente, cuarto árbitro, directivos o autoridades deportivas en términos o actitudes abusivas, salvo que constituya falta más grave, será sancionado con suspensión de cuatro a doce partidos”, según el artículo 99. del Código Disciplinario. .

Por otro lado, el artículo 105 dice: «Aquellos cuya conducta sea contraria al buen orden deportivo serán objeto de una suspensión de cuatro a diez partidos o de una multa de entre 602 y 3.006 euros cuando sean calificados como graves». Este artículo se aplicaría, por tanto, en el caso de su salto a la grada, donde agarró por la bufanda al aficionado que le había insultado, según su denuncia.

Tras abandonar el estadio de Las Llanas, el jugador presentó una denuncia en una comisaría de la Ertzaintza y fue denunciado posteriormente por el aficionado al que agarró. Esto debería abrir la puerta al inicio de un proceso penal que podría llevar a que los miembros del Comité pospongan la decisión en el deporte, ya que la disciplina deportiva es una función pública delegada por el Estado a la Federación, bajo el principio de prejuicio, que da prioridad al proceso penal, siempre que tras ambas denuncias ya se haya abierto el correspondiente proceso.

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