9 de febrero de 2023

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La Comunidad de Madrid guardó silencio que el veto del ministro Montero en un instituto público era el Madrid político

La comunidad ha guardado silencio sobre el hecho de que el veto a la visita de la ministra de Igualdad, Irene Montero, al Instituto Gómez Moreno fue de carácter político. Que fue un veto. La administración regional alega motivos de salud, pero el evento se planificó en un espacio diáfano de 4.000 metros cuadrados y no asistirían más de 20 personas. La explicación fue transmitida al ministro, quien no asistió al evento. Fue unas horas después, cuando la comunidad filtró a los medios de comunicación que era una prohibición para evitar un “adoctrinamiento”. Montero está estudiando para organizar otro encuentro con los alumnos.

Todo nació de los estudiantes. Este curso se cumplen 50 años de la apertura del centro, y al inicio del curso, tanto ellos como los profesores pensaron en actividades para celebrarlo «poco a poco», y siempre adhirieron a las medidas de seguridad. La pandemia los obligó a pensar de manera diferente y eso es lo que intentaron hacer.

Y pensaron en grande. «¿Por qué no invitar a la ministra de Igualdad a un discurso para que entienda cómo vive nuestro feminismo en un barrio como San Blas?» Fue complicado, por supuesto. Cómo va a ir una ministra «y encima de ese 8M, con todo lo que tendrá que hacer». Pero tenías que intentarlo.

La forma de proceder con tal idea es la siguiente. La Comisión de Igualdad, un grupo de estudiantes y profesores que se ocupan de temas de igualdad y diversidad (ya que hay jóvenes con discapacidad en el centro), dirigió la solicitud al centro. El centro delegó la decisión en la Junta Escolar, como exige el reglamento, y una vez superado este proceso, lanzó la moneda.

Hace un mes, llegó la solicitud a Montero. Fue para escuchar a los estudiantes que quisieron hacer un manifiesto sobre lo que significa para ellos la igualdad en su instituto y en un barrio como San Blas, que se conoció en los noticieros por hechos desafortunados como el pasado mes de octubre, cuando el ambiente en el que se prendió fuego con combates entre grupos de extrema derecha y residentes menores de edad del Magreb que viven en apartamentos protegidos (conocidos como Menas). Para sorpresa del centro, y de los menores, el ministro aceptó la invitación. Y se pusieron manos a la obra.

Los miembros de la dirección organizaron el evento. El instituto cuenta con un espacio exterior de 4.000 metros cuadrados y han dispuesto el lugar de tal forma que se han cumplido todas las medidas de seguridad. No asistirán más de 20 personas. El equipo directivo, cinco profesores, tres alumnos, la propia ministra y parte de su equipo. Sin prensa, sin eventos masivos. Nada.

Los estudiantes comenzaron a debatir ideas. Decidir qué quieren transmitir al invitado. Y ambientar el espacio con murales y carteles referentes al Día de la Mujer.

En el aspecto institucional, sin embargo, llegó el lío. Un encuentro promovido por menores se convirtió en un tema político.

El Ministerio de Igualdad asegura que han activado «el aviso institucional». Informaron a la Delegación del Gobierno y al Departamento de Educación de la Comunidad de Madrid. De hecho, la policía y los guardias de seguridad de Montero visitaron el centro días antes del evento para ver cómo se implementarían las medidas de seguridad. Nunca recibieron una respuesta negativa de la comunidad.

La reunión

Lo mismo lo confirma el Ministerio de Educación. «No se notificó por escrito porque nunca hubo una solicitud por escrito», dijo un portavoz. También dice que nadie les informó sobre la naturaleza del evento: cuántas personas van, cómo se va a realizar ni a qué hora. Pero conocieron el instituto ellos mismos. Allí asistieron el 2 de marzo la directora del ámbito territorial, Coral Báez, y la viceministra de Educación, Nadia Álvarez, quienes mantuvieron una reunión con la directora del centro, quien al poco tiempo quiso hablar con la prensa. salta la polémica. Le informaron que no estaban autorizando el acto con el ministro por motivos de salud, y el director explicó las medidas de seguridad tomadas. Los representantes de la Administración insistieron y según fuentes internas, la directora solicitó que se le envíe por escrito la decisión que tomen.

Pasó el tiempo y la escritura no llegó. El ministerio no recibió rechazo y procedió con el plan. Los estudiantes estaban nerviosos, trabajaron en ello durante toda una semana. En realidad, el día anterior se fueron a casa a las once de la noche.

Pero la decepción llega el día de la mujer a las once de la mañana, cuando llega la carta. «La visita programada no está permitida durante el horario escolar, dadas las medidas de salud que mantiene la pandemia», reza la misiva, firmada por el propio Báez. Fue unas horas después, cuando la comunidad denunció a través de varios canales que la suspensión se debió a motivos políticos para evitar un ‘adoctrinamiento’, hecho que sorprendió al propio ministerio, que nunca recibió la explicación.

El enfado y la frustración de los estudiantes lo expresaron en un video que decidieron publicar en Twitter. Explicaron que no querían utilizar la política, pero que la decisión que tomaron fue incorrecta. De hecho, no se esperaba que Montero hablara, solo los escucharía. Los retweets se han multiplicado, las personas a favor y en contra han comenzado a expresar sus opiniones y de hecho se sienten utilizados por intereses políticos.

Este martes, con la resaca de la polémica, los estudiantes que dieron la cara a los 16 y 17 años ni siquiera querían sentirse abrumados y abrumados tras el receso. Recibieron insultos y amenazas de grupos de extrema derecha. Silvia, la exalumna que publicó el video, denunció ‘facturas y mensajes infinitos’ porque hubo ‘auténticas’ atrocidades ‘para ellos.